Una performance memorial biométrica que presenta cien bombillas portátiles, cada una brillando al ritmo del latido cardíaco grabado de un habitante de Donetsk, Ucrania. En esta performance, esos cien latidos reaparecen como un memorial procesional, portado por la artista ucraniana Maria Kulikovska. Mediante un sensor, se invita a los participantes a registrar su propio latido cardíaco; cada nueva grabación reemplaza a la más antigua, evocando el duelo y, al mismo tiempo, afirmando la continuidad, la solidaridad y la resiliencia frente a la guerra en curso.