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Aitor Ortiz

Noúmenos

7 Nov 2013 - 18 Ene 2014

Max Estrella ha tenido y mantiene el privilegio de representar a Aitor Ortiz desde su primera exposición individual en la galería en el año 2000. Desde entonces la trayectoria del artista no ha hecho más que crecer, siendo respaldada por numerosos premios y una presencia constante en los circuitos internacionales.

Más allá de la fotografía documental de arquitectura, y haciendo valer el factor de disolución y transmutación de lo real que va asociado a la representación fotográfica, Aitor Ortiz trabaja con el espacio, la arquitectura y el objeto como elementos de partida para plantearnos una serie de incógnitas visuales y cognitivas.

En trabajos anteriores como MODULAR, ESPACIO LATENTE o AMORFOSIS el autor ya planteaba estos intereses donde el cambio de experiencia entre lo bidimensional y lo tridimensional provocaba una variación de la percepción sensorial y un cuestionamiento sobre las limitaciones de la fotografía.

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Su interés es persistente por plantear una serie de dilemas entre la representación y la interpretación (percepción) y establece una relación entre el contenido de sus imágenes, las propiedades físicas de los soportes en los cuales reproduce sus obras y la posición que ocupan en el espacio expositivo. Por lo tanto Aitor Ortiz establece un amplio ámbito de trabajo y de relaciones entre los lugares que fotografía, los mecanismos conscientes e inconscientes que intervienen en el proceso de manipulación de la imagen: el ojo (interpretación, encuadre, descontextualización,…) la cámara fotográfica (enfoque/desenfoque, distorsión óptica, transmisión del movimiento,…) y el cerebro (las limitaciones de un dispositivo imperfecto en la interpretación de información y sus capacidades empíricas: experiencia, asociación de conceptos,..) que culminan en el espacio expositivo, donde la experiencia física nuevamente trasciende al contenido de sus fotografías formando parte de un proceso de interactuación constante entre la representación y la percepción del espectador.

En palabras del intelectual Agustí Chalaux (1911-2006) “La observación del mundo exterior sólo puede captar «fenómenos», es decir, «apariencias sensibles». Los fenómenos son captables por todos los sentidos, pero de entre todos los sentidos la vista tiene una importancia decisiva. Esta apreciación la confirma el hecho que muchos términos de origen griego y latino (evidencia, intuición, idea, opinión…), relacionados con la captación o expresión de los fenómenos, están formados por palabras (videre, optikos) claramente relacionadas con el sentido de la vista, como sentido que capta la luz, que realiza la inteligencia.” “Ahora bien, hace falta insistir que toda observación del mundo exterior es muy limitada si no tiene en cuenta las múltiples simbiosis e interpretaciones internas que la evolución de la total inteligencia humana ha ido y continúa inventando. Si observamos, ponemos por caso, un bastón introducido al agua, el fenómeno que captamos es que el bastón se tuerce. A copia de numerosas simbiosis internas se puede llegar a descubrir que hay un fenómeno óptico causante del aparente bastón torcido. «Las apariencias, a menudo, engañan». La tarea del hombre, en este campo, es ir descubriendo la realidad exacta de los fenómenos, más allá de apariencias consideradas reales, que no hacen sino deformar nuestra visión del mundo.”

Los Noúmenos, título de esta muestra, es un término problemático utilizado en Filosofía, desde Platón  a Kant, para designar objetos no fenoménicos y “en estado puro» que surgen de la intimidad más profunda. Si la Fenomenología parte de las evidencias hasta generar intuiciones, la introspección capta intuiciones que se conviertirán, o no,  en evidencias.

Retomando las ideas de Chalaux «los noúmenos» son inconceptualizables, inanalizables, e irreductibles a cualquier tentativa de generalización, medida o/y experimentación indefinidamente repetida para la confirmación o/y refutación de cualquier teoría. Es decir: «los noúmenos» no son sometibles a la lógica científica, mientras que todos los fenómenos sí que son tratables lógica y experimentalmente.”

“Además de no poder revestirse de formas expresivas por causa de su inefabilidad racional, los noúmenos son tan singulares y tan irrepetibles como la misma persona que los genera. Fallan, pues, dos condiciones básicas de la «ciencia»: que aquello que se estudia sea definible en su forma concreta-empírica, y que sea repetible indefinidamente con estadísticas experimentales.”

Aitor Ortiz (Bilbao 1971), es uno de los fotógrafos españoles con mayor proyección internacional. Ha realizado numerosas exposiciones fotográficas individuales y colectivas en importantes museos de Europa, América y Asia. Su reconocimiento quedó validado en 2011 a nivel internacional con la edición de una gran monografía del artista (Editorial Hatje Cantz). Entre sus últimas muestras individuales destacan las realizadas por el Museo Guggenheim de Bilbao (2011); Fotografiska (Swedish Museum of Photography, Estocolmo, 2012); y la Comunidad de Madrid en la Sala Canal de Isabel II, Madrid (2012). Su trabajo le ha valido, entre otros, el Premio Ciudad de Palma, el Premio ABC de fotografía, Gran Premio de Honor de la Bienal de arte de Alejandría (Egipto), Primer Premio Villa de Madrid de fotografía. Sus obras forman parte de colecciones como MNCARS, Fundación La Caixa, ARTIUM, CAB, IVAM, AXXA, Museo Guggenheim Bilbao, MACUF, Foto Colectania, Fundación Telefónica, Museo Es Baluard,entre otras muchas.

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