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Diana Fonseca, Jorge Fuembuena, Charles Sandison

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25 Nov 2021 - 29 Ene 2022

Max Estrella se complace en presentar una exposición colectiva con obra de Diana Fonseca (La Habana, 1978), Jorge Fuembuena (Zaragoza, 1979) y Charles Sandison (Haltwhistle, Reino Unido, 1969). Con prácticas muy diferenciadas, los tres artistas invitan a la reflexión sobre el paso del tiempo y lo relativo de ese tránsito. Diana Fonseca con artefactos vinculados a su medición y con vestigios arquitectónicos testigos del mismo. Jorge Fuembuena a través de la naturaleza sometida a un imparable proceso dinámico de cambio. Y finalmente, Charles Sandison con una proyección generativa en la que palabras y símbolos son animados como si de partículas o astros se trataran.

Uno de los aspectos distintivos de la raza humana sobre el resto de especies del planeta es la concepción del tiempo. Desde los inicios de la civilización, científicos y filósofos han ahondado en su estudio. “Mido el tiempo, lo sé; pero ni mido el futuro, que aún no es; ni mido el presente, que no se extiende por ningún espacio; ni mido el pretérito, que ya no existe. ¿Qué es, pues, lo que mido?”. En el siglo IV, planteaba así San Agustín de Hipona la intersección de ambas ópticas en una empresa que aún sigue pareciendo inabarcable.

Cuando en 1915 Albert Einstein publica la teoría de la relatividad general, marca un hito en la definición del tiempo vinculado al espacio. La célebre ecuación que da título a esta exposición, es parte de esta teoría, y si bien viene a explicar la equivalencia entre masa y energía, presenta a la luz como la constante que relativiza la medida y el paso del tiempo. Es, de este modo, nuestra propia velocidad la que define cómo vivimos sujetos al tiempo. Pero, ¿de qué velocidad hablamos? ¿de la tierra en rotación o alrededor del sol? ¿del sistema solar en la Vía Láctea? ¿de esta última en su cluster local y asimismo en el Supercúmulo de Laniake? o ¿simplemente de nuestro ritmo de vida? Pese a lo revolucionario de la investigación de Einstein, la Real Academia Sueca de Ciencias, no premió su trabajo con el premio Nóbel de física por considerar que el estudio del tiempo y el espacio se encuadraban en el ámbito de la metafísica. Quizás en ese ámbito de lo especulativo, sólo nos queda aferrarnos a cualquier evidencia observable y tangible de ese constante movimiento en las invisibles coordenadas del tiempo y el espacio.

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Atlas Mundi (2019), You are the Way (2018) y El Espacio es el Tiempo (2017) de Diana Fonseca, evidencian ese fútil intento de la medición del tiempo y el espacio. Descontextualizados e impedidos de su utilidad, son representación de nuestra necesidad por aferrarnos a un consuelo tangible. Fonseca igualmente presenta una obra de su serie Degradaciones, donde fragmentos de las fachadas de edificios de La Habana, nos hablan del deterioro como testigo y resultado del paso del tiempo.

El fotógrafo Jorge Fuembuena, incluye cuatro piezas de su serie El Fin de las Catedrales. En ella, la enorme belleza del paisaje del glaciar Jakobshavn, el más grande de Groenlandia, permite experimentar lo sublime de la contemplación de una masa de hielo ancestral, de un espacio natural majestuoso. El manejo de la luz remite a un lugar atemporal, donde los cambios se miden en centímetros o en coordenadas marítimas. De nuevo, todo ello, en un ejercicio estéril de control del entorno a través de mapas o sextantes. Fuembuena, en la que es su primera exposición en Max Estrella, nos propone así, una reflexión sobre cómo navegamos nuestro tiempo. Más allá de ganar control sobre el futuro, dejamos evidencias de nuestras incapacidades e imperfecciones.

Finalmente Charles Sandison expone Embrace!. Resultante de su participación en el festival de Luz Madrid del pasado 30 de octubre. Teniendo las animaciones generativas con palabras y símbolos, como seña de identidad, nos plantea un nuevo ejercicio creativo en el que la fisionomía humana también es protagonista. Es precisamente el dinamismo de todos estos elementos los que proponen al espectador la posibilidad de sentirse parte o partícula de un todo. Conectados por parámetros que no llegamos a comprender del todo, sólo nos queda confiar en la potencialidad del colectivo.

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