Instalación de Aitor Ortiz en El Escorial
La regeneración urbana del área industrial de Zorrotzaurre, en Bilbao, ha provocado el reciente traslado de la fábrica de cadenas VICINAY tras más de 60 años de actividad. Esta fábrica de cadenas marinas que definió el paisaje urbano de la zona, ha producido, eslabón tras eslabón, cerca de 10.000 km de cadena (el equivalente a la distancia que separa las ciudades de Bilbao y Pekín). Esto ha contribuido de manera determinante en la definición de un territorio y el desarrollo económico de la zona, generando
riqueza a cuatro generaciones de familias y creando un vínculo con la sociedad. Este trabajo es un gesto, una transmisión de ese legado de años de producción, creación y repercusión social. Una puesta en escena que, desde la ausencia, nos haga reflexionar sobre la importancia que
ha tenido este centro de producción en la definición de su propio paisaje emocional: “La memoria del lugar”. Se pretende activar la memoria a través del espacio y de las acciones que se han ido sucediendo en él a lo largo de los años, impregnando las instalaciones de la fábrica mediante la sublimación de las formas con las que ha vivido. Las obras resultantes de este trabajo restablecen el vínculo de la fábrica con la sociedad, visible en las deformaciones y arrugas provocadas por el arrastre de miles de toneladas de cadenas por los suelos de acero originales de la planta durante más de sesenta años, como metáfora de su actividad.
“La imagen como huella – la huella como imagen”